Amaya y Telmo disfrutan de un día de juegos donde el chico descubre que la mente funciona como un motor que necesita energía para seguir adelante. Con humor, ternura y la complicidad de su amistad, aprenden que hablar, jugar y pedir ayuda son claves para cuidar la salud mental. Un cortometraje entrañable, pensado para los más pequeños, que transmite con un tono amable y educativo un mensaje universal para la infancia y sus familias.
VII edición 2026